La Aceptación

La Aceptación

Adoptar una actitud vital positiva, exige un esfuerzo sano y saludable porque los resultados se reflejan en nuestro bienestar y nos ayuda a sentirnos bien. En algunas ocasiones, esta actitud positiva se manifiesta como la acción de ACEPTAR.

La aceptación es aquella decisión que implica abandonar la lucha con lo que se encuentra fuera de nuestro alcance porque no lo podemos cambiar y acontece, cuando percibimos un malestar, debido a que la situación no es como nos gustaría. Algunas situaciones donde puede ser conveniente aplicar la aceptación pueden ser: pérdida de un ser querido, ruptura de pareja, despido laboral, dolor crónico, enfermedad incurable, etc.

La aceptación puede ser vista como una muestra de resignación, pero nada más lejos de la realidad, ya que no tiene un sesgo de negatividad. En la aceptación, se permite el dolor, pero no se da cabida al sufrimiento asociado a éste; es una posición optimista al considerar los hechos como un simple incidente que ofrece una oportunidad de aprendizaje. Para definir la aceptación, también podríamos utilizar la frase de Napoleón Bonaparte: “No todas las batallas se ganan peleando; a veces, una retirada a tiempo también puede considerarse una victoria”.

Vivimos la vida en función de las elecciones que tomamos y aunque en ocasiones, no podemos cambiar la dificultad que hemos encontrado en el camino, siempre podemos decidir cómo reaccionar ante cada obstáculo; proporciona mucha paz saber que esta opción está al alcance de todos y depende, solamente, de cada uno. La aceptación es una alternativa que lleva asociada, una liberación de energía y un crecimiento personal.

En contraposición a la aceptación existen los siguientes comportamientos:

  • Huida con: compensación (alcohol, drogas, azúcar) o negación (no reconocer los hechos).

  • Racionalización (justificación)

  • Protesta con: queja (sentirse víctima) o crítica (señalar culpables)

La aceptación se ve favorecida en personas que cultivan la paciencia y la tolerancia a la frustración, además de trabajar, a nivel personal, para minimizar el nivel de autoexigencia y de rencor.

Para terminar, abrimos una reflexión íntima a partir de la siguiente frase: “Lo que niegas, te somete y lo que aceptas, te transforma”.

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