Disciplina Positiva

Disciplina Positiva

La Disciplina Positiva es un modelo educativo focalizado en enseñar los valores sociales para la vida aplicando firmeza, amabilidad y respecto; evitando una educación permisiva y punitiva.

Los fundamentos de esta metodología son las siguientes:

  1. Comprender el motivo que desencadena el comportamiento del niño para elegir la reacción óptima que estimule al menor adecuadamente y refuerce las conductas deseadas.
  2. Aceptar la singularidad de cada niño, respetando sus necesidades evolutivas mediante la valoración de habilidades y el reconocimiento de limitaciones, sin llevar a cabo comparaciones con los demás para evitar la frustración que desencadenaría en un sentimiento de tristeza, desilusión y decepción.
  3. Comunicar de forma afectiva-efectiva, respetando los tiempos del niño e invitando a que éste participe de forma activa.
  4. Focalizar la atención en la solución, sin buscar culpables para castigar, de manera que no se manifieste un comportamiento de rebeldía y resistencia, ocasionando a largo plazo baja autoestima.
  5. Recompensar el esfuerzo y premiar las ganas de mejorar con estímulos para que el niño adquiera confianza en sus propias capacidades, aumentando la confianza en sí mismo.
  6. No insistir en la obediencia a través de amenazas y advertencias porque el niño a largo plazo adoptaría una actitud desafiante, desencadenando la situación en una lucha de poder o en una discusión.
  7. Invitar al niño a colaborar, de manera que participe en las actividades del día a día, creando rutinas juntos porque durante los primeros años aprender a base de repetir o permitiéndole elegir entre varias opciones limitadas ofreciéndole una oportunidad para ayudar y trabajar la solidaridad.
  8. Enseñar respeto con el ejemplo, evitando conversaciones con gritos y chillidos para que comprenda el concepto con la experiencia y podamos ser una referencia para ellos.

Es importante distinguir entre lo que el niño quiere y lo que necesita de verdad; entre las necesidades básicas destacamos cuatro:

  1. Pertenecer a un grupo; aporta seguridad: necesita sentir que es aceptado incondicionalmente tal y como es; de no ser así, se sentirá desanimado y se comportará de forma que llame tu atención para reclamar tiempo y dedicación.
  2. Experimentar la capacidad de conseguir algo; aumenta la confianza en sí mismo: necesita practicar para adquirir nuevas habilidades y sentirse autosuficiente; es imprescindible permitirles dejar hacer, acompañándoles con una supervisión sutil.
  3. Adquirir habilidades sociales para relacionarse; fomenta la autoestima: necesita trabajar en equipo para sentir que coopera, por lo que conviene que colabore en las actividades rutinarias del día a día, aunque esto ralentice la realización de las mismas; con esta implicación, también trabaja la responsabilidad.
  4. Sentir un vínculo afectivo sustentado en la conexión; aporta seguridad en sí mismo: necesita muestras de cariño porque se sentirá importante, como abrazos, mimos, sonrisas, besos y caricias.
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